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26/09/2026Los 5 Kleśas: las raíces del sufrimiento según el Yoga
Cuando pensamos en yoga, muchas personas siguen pensando en posturas, flexibilidad, respiración o relajación.
Pero el Yoga tradicional va mucho más allá.
También es un camino de observación de la mente: de aquello que nos condiciona, distorsiona nuestra percepción y nos hace reaccionar una y otra vez desde los mismos patrones.
Patañjali describe cinco grandes causas de sufrimiento mental y existencial: los kleśas.
Son Avidyā, Asmitā, Rāga, Dveṣa y Abhiniveśa.
No son conceptos lejanos ni únicamente filosóficos. Aparecen cada día en nuestras relaciones, nuestros miedos, nuestros apegos, nuestras reacciones y nuestra forma de interpretar la realidad.
Comprenderlos es empezar a comprender una parte esencial de nosotros mismos.
¿Qué son los kleśas?
Los kleśas son, en la filosofía del Yoga de Patañjali, los grandes condicionamientos de la mente que generan confusión, sufrimiento y una percepción distorsionada de la realidad.
No son defectos ni algo que debamos rechazar. Son tendencias mentales que pueden manifestarse de forma evidente, sutil o incluso latente.
Patañjali identifica cinco:
Avidyā, Asmitā, Rāga, Dveṣa y Abhiniveśa.
Los cinco están relacionados entre sí, pero Avidyā, la ignorancia o visión errónea, ocupa un lugar central porque actúa como raíz de los demás.
1. Avidyā: no ver la realidad tal como es
Avidyā suele traducirse como ignorancia, pero no se refiere simplemente a no saber algo. En la filosofía del Yoga, describe una forma profunda de confusión: percibir la realidad de manera distorsionada.
Es tomar lo impermanente como permanente, lo condicionado como esencial y confundir aquello que cambia con lo que creemos que somos.
Por ejemplo: “Siempre voy a sentirme así”, “yo soy de esta manera”, “sin esta persona no puedo estar bien”, “necesito conseguir esto para ser feliz” o “lo que pienso es la realidad”.
La mente convierte una experiencia temporal en una verdad absoluta. Y desde ahí empieza gran parte del sufrimiento.
Patañjali considera Avidyā la raíz de los demás kleśas. Por eso, dentro del Yoga, desarrollar discernimiento —viveka— es fundamental: aprender a distinguir lo permanente de lo cambiante, la experiencia de quien observa la experiencia y el hecho de nuestra interpretación del hecho.
2. Asmitā: cuando confundimos nuestra identidad con lo que somos
Asmitā suele traducirse como ego o sentido del yo.
Pero el problema no es tener personalidad, historia, nombre, preferencias o criterio. El problema aparece cuando nos identificamos completamente con todo ello.
Soy mi profesión. Soy mi cuerpo. Soy mis ideas. Soy mis opiniones. Soy mis heridas. Soy mis éxitos. Soy aquello que los demás piensan de mí.
Cuando esa identidad se vuelve rígida, cualquier cuestionamiento puede sentirse como una amenaza.
Por eso discutimos, nos defendemos, necesitamos demostrar y queremos tener razón.
El trabajo no consiste en eliminar el yo, sino en observarlo y reconocer que somos más que nuestras identificaciones.
Podemos preguntarnos: ¿quién está enfadado?, ¿quién necesita tener razón?, ¿qué parte de mi identidad siento amenazada?
No para negar lo que sentimos, sino para dejar de confundir completamente una experiencia con aquello que somos.
3. Rāga: apego a aquello que nos proporciona placer
Todos buscamos experiencias agradables. No hay ningún problema en disfrutar.
El problema aparece cuando el disfrute se convierte en necesidad.
Rāga es la tendencia de la mente a buscar de nuevo aquello que anteriormente produjo placer.
Puede ser una persona, una comida, sexo, reconocimiento, dinero, una experiencia espiritual, el teléfono móvil, el entrenamiento o incluso nuestra propia práctica de yoga.
El apego aparece cuando surge una condición interna: “Necesito que esto ocurra para estar bien.”
Entonces dejamos de disfrutar algo para empezar a depender de ello.
La pregunta no es solo qué me gusta.
La pregunta más profunda sería: ¿Qué necesito repetir continuamente porque temo cómo me sentiría sin ello?
Ahí empieza la observación de rāga.
4. Dveṣa: rechazo de aquello que nos produce dolor
Si rāga nos empuja hacia aquello que asociamos con placer, dveṣa nos aleja de aquello que asociamos con dolor.
La mente recuerda experiencias desagradables y desarrolla resistencia ante aquello que pueda hacerlas reaparecer.
Evitar una situación peligrosa puede ser inteligente. Dveṣa aparece cuando la reacción deja de responder solamente al presente y empieza a estar condicionada por experiencias anteriores.
Una conversación nos recuerda otra conversación. Una persona nos recuerda inconscientemente a otra. Una crítica reactiva una antigua sensación de insuficiencia.
Y entonces creemos estar respondiendo al presente cuando, en realidad, estamos reaccionando también desde nuestra historia.
Una pregunta muy potente es: ¿Estoy reaccionando a lo que está ocurriendo ahora o también a algo que ocurrió antes?
5. Abhiniveśa: el miedo a perder
Abhiniveśa suele traducirse como apego a la vida, aferramiento a la existencia o miedo a la muerte.
Pero podemos observarlo también en muchos niveles de nuestra vida cotidiana.
Miedo a perder una relación. Miedo a perder salud. Miedo a envejecer. Miedo a perder dinero. Miedo a dejar de ser quien creemos ser. Miedo a la incertidumbre. Miedo a no poder controlar lo que viene.
Detrás de muchos mecanismos de control existe una realidad difícil de aceptar:
todo cambia.
Nuestro cuerpo cambia. Las relaciones cambian. Las circunstancias cambian. Nuestra identidad cambia. Y nuestra vida también termina.
La práctica del Yoga no pretende convertirnos en personas insensibles ante esta realidad.
Pretende desarrollar una conciencia suficientemente profunda como para relacionarnos con el cambio sin vivir permanentemente dominados por el miedo.
Los kleśas no son enemigos
Aquí aparece otro error frecuente: convertir los kleśas en algo que debemos combatir.
“Tengo demasiado ego.” “Tengo apego.” “Tengo miedo.” “Tengo que eliminarlo.”
Eso puede terminar siendo otra forma de conflicto interno.
El trabajo empieza mucho antes.
Primero debemos aprender a verlo.
Reconocer: aquí hay apego. Aquí hay miedo. Aquí estoy defendiendo una identidad. Aquí estoy evitando algo. Aquí estoy confundiendo mi interpretación con la realidad.
Porque aquello que no vemos nos gobierna.
Y aquello que empezamos a observar deja, poco a poco, de actuar completamente desde la sombra.
El Yoga empieza también fuera de la esterilla
Una práctica de āsana puede enseñarnos muchísimo sobre los kleśas.
Cuando queremos conseguir una postura. Cuando nos comparamos. Cuando nuestro ego necesita avanzar. Cuando rechazamos nuestros límites. Cuando queremos repetir constantemente una experiencia agradable. Cuando nos frustramos porque nuestro cuerpo ya no responde igual.
La esterilla se convierte entonces en un laboratorio.
Pero el verdadero examen ocurre después.
En nuestras relaciones. En la familia. En el trabajo. Ante una pérdida. Ante una crítica. Ante el deseo. Ante el miedo. Ante aquello que no podemos controlar.
Ahí es donde la filosofía del Yoga deja de ser filosofía y empieza a convertirse en práctica consciente.
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